19/11/2004 - 00:00 h.

TEATRO ARNICHES

ATRA BILIS TEATRO

presenta:

Y LOS PECES SALIERON A COMBATIR CONTRA LOS HOMBRES

Autor: Angélica Liddell

Con:

SINDO PUCHE, ANGÉLICA LIDDELL

 



Dirección: ANGÉLICA LIDDELL ZOO



Sinopsis:

"Y los peces salieron a combatir contra los hombres" no es una pieza política, porque el arte no es político, el arte es la expresión del sufrimiento que la política causa en los hombres. Es una obra anti-social porque va en contra de la tendencia conservadora de la sociedad, de su mezquindad y mediocridad. Esta obra es un acto de resistencia frente a la muerte. De cualquier modo, es necesario un discurso contra la pobreza. Justo en estos momentos en que las ideologías han fracasado, es necesario volver a construir un discurso contra la pobreza. Justo en estos momentos en que nadie sabe dónde se encuentran los límites del consumo, en el que incluso la clase obrera ha perdido la conciencia de clase aspirando a una convención burguesa, justo en estos momentos en que nadie cree en la existencia de la pobreza sino en la existencia de una vida por encima de nuestras posibilidades, en estos momentos de injusticia flagrante, en los que consideramos sin pudor que la pobreza es algo que pertenece a la naturaleza del inmigrante, algo natural en él, sin posibilidad de solución, repito, en estos momentos es necesario un discurso contra la pobreza. En mitad de este abotargamiento intelectual, de este ascenso de una de las burguesías más ignorantes de Europa y de esta peligrosa idea de patria, es absolutamente necesario. Han muerto tantos hombres en las costas del estrecho que se han llegado a construir arrecifes con las pateras. "Y los peces salieron a combatir contra los hombres" es un monólogo sobre la injusticia. En esta época en que las denuncias tienen una duración e intensidad tan precarias como un titular de prensa, en esta época hace falta concentrar el horror en un escenario. Las imágenes de los inmigrantes ahogados en las costas no son un buen recurso para la denuncia porque esas imágenes únicamente despiertan una piedad pasajera, una sensación de impotencia que atrofia la capacidad de reacción. Ya conocemos las imágenes de los ahogados, todos los días convivimos con la imagen de un ahogado, sin embargo los privilegiados, con cuyas imágenes convivimos también a diario, son tomados como un ejemplo a seguir. Es necesario destruir el sentimiento de superioridad de los privilegiados. Hay que poner en manos del arte el grito del ahogado para que realmente se escuche, hay que poner en manos del arte a los hambrientos porque sólo mediante el arte accederemos al horror del hambre, hay que inventarse el hambre para que el hambre sea real. Hay que abandonar las imágenes del horror cotidiano, imágenes ya casi domésticas, domesticadas por los medios de comunicación, hay que abandonar esas imágenes cotidianas para crear el horror, sólo el horror creado nos puede transformar. Y además hay que utilizar la poesía, la forma más elevada de lenguaje para crear el horror. Hay que recuperar el lenguaje para hacer justicia a los excluidos, pero no con la presencia de los excluidos sino de todo lo contrario, con la presencia de los injustos. Sólo así conseguiremos oponernos a ellos y no perseguir esa forma de vida acomodada que sólo conduce a la indiferencia y a la ignorancia. Europa se pudre de indiferencia y de ignorancia. ¿Es posible que la denuncia vuelva a reconciliarse con el arte? ¿Es posible recuperar la dignidad de la palabra "DENUNCIA"? ¿Es posible ir más allá del titular de prensa? Las noticias entretienen, son sociables, pero los personajes no deben entretener, no deben ser sociables. El día que se estrenó "Y los peces...", el 31 de Octubre de 2003, comenzaron a aparecer los cadáveres de los 36 inmigrantes (nunca sabremos realmente cuántos desaparecieron y fueron comidos por los peces) a los que un atajo de jefecillos desalmados prácticamente dejaron morir ahogados en la mismísima Bahía de Cádiz. No nos queda otra palabra sino VERGÜENZA.
 

Ficha Tecnica:

Diseño de escenario y vestuario:  Angélica Liddell
Diseño de iluminación:  Carlos Marqueríe
Intervenciones urbanas / acciones:  Atra Bilis
Realización de vestuario:  Gabriela Hilario, Benjamín Fernández
Realización de cruz:  Factoría La Fam
Banda sonora: José Carreiro
Producido por Laquinandi S.L, con el apoyo de la Comunidad de Madrid, Conserjería de Las Artes, Dirección General de Promoción Cultural.

 





Duración: 90 minutos