20/11/1996 - 00:00 h.

HOGAR PROVINCIAL

TEATRE DE L’HOME DIBUIXAT

presenta:

SÚBETE AL CARRO

Autor: Carles Pons Forés

Con:

TIAN GOMBAU y MATI BELLÉS

 



Dirección: PANCHI VIVÓ y CESCA SALAZAR



Sinopsis:

 Cuando escribí “Súbete al carro”, yo trabajaba de maestro en un colegio de barrio, en Castellón. Intentaba enseñar Lengua e Historia y no me era fácil motivar a los chavales. Era también una época de grandes reformas, y el término “Educación integral” se había puesto de moda sin que nadie aclarara del todo qué significaba aquello en la práctica cotidiana. Un día, una alumna mía que había visto “Marco Antonio y Cleopatra” en la tele, propuso montarla en clase como obrita para el festival de Navidad. Por más que intenté advertirles de que la obra quizá no era la más adecuada, estaban tan esntusiasmados que un par de semanas después, sin tener que mandar deberes o poner controles, la clase entera sabía quién era Bruto, Marco Antonio, Ptolomeo, qué era una provincia del imperio, cómo vestían romanos y egipcios, cómo eran sus palacios o barcos y por qué asesinaron a César... El Teatro había despertado a la vez todas sus capacidades: estudio y memoria, creatividad, ingenio, plástica, espíritu crítico, trabajo en equipo... Ellos eran los protagonistas. Aprendían jugando. Nadie se lo quería perder. Ahora yo ya sabía lo que era “Educación integral”. Hace poco me encontré con Alfaro. Era uno de los alumnos más apáticos que he tenido. Un tipo abonado a lo que llaman fracaso escolar. Jamás le vi abrir un libro. Tan solo le brillaban los ojos cuando apretaba el interruptor y encendía los dos focos, azul y rojo, que habíamos construido con botes de leche. Me dijo que le iba muy bien y que trabajaba de electricista. A la primera siguieron otras obras: “El túnel del tiempo”,“El museo de cera”... En todas participaba toda la clase. Todos hacían de todo: Actuar, luces, decorados, coreografías... incluso el texto. Yo sé muy bien qué quiero decir cuando hablo de la magia del teatro. “Súbete al carro” fue como la fruta madura de aquel trabajo. Necesitaba contarles a mis alumnos la historia de aquello que había transformado nuestra relación y nuestra vida en la escuela: el teatro. Escrito en verso a la manera de los romances que declamaban los juglares en las plazas y con una estructura tan abierta que permite añadir, cambiar y ser representado bien por los cuarenta alumnos de una clase, bien, como es el caso, por dos bufones, constituye, como dice el título, una invitación al mejor de los juegos: aquel de la aventura y el conocimiento. A ritmo de cómic, y sirviéndose de la parodia y del “gag”, el texto hace un repaso no siempre arbitrario pero sí sorprendente a los avatares del hecho teatral a través de las épocas. El niño que ve la obra reconoce sus fantasmas escolares, ahora convertidos en compañeros de juego y alegría. El adulto disfruta de un espectáculo que quizá lo reconcilie con su ingenio oscurecido por los años. Doce años después, este texto que entonces dediqué a mis alumnos de los que tanto aprendí, continua, de la mano de “L’home dibuixat”, invitándome a soñar que todo es posible.

Carles Pons

 

Ficha Tecnica:

Tramoya, regidor y marionetista RAÚL TORRENT
Idea original VALENTÍ PIÑOT
Adaptación L´HOME DIBUIXAT
Diseño y realización escenografía RAÚL TORRENT
Ayudantes realización escenografía VIRGINIA ALONSO, ROBERT VARELA

Estructura metálica TALLERS MARQUÉS
Dibujos decorados PANCHI VIVÓ
Diseño vestuario y realización MARIAN VARELA
Modistas BEGOÑA BASTOS, TERE RAMÍREZ
Música original PANCHI VIVÓ
Máscaras JORDI CONESA
Sombras chinas JORGE VARELA, AMPARO RUIZ
Iluminación ALFONS BARREDA
Fotografía OLGA M. BATISTE
Producción ejecutiva TIAN GOMBAU
Ayudante de producción  MATI BELLÉS