18/11/1997 - 00:00 h.

TEATRO PRINCIPAL

GEOGRAFÍAS TEATRO

presenta:

LOBAS Y ZORRAS

Autor: Francisco Nieva

Con:

ABEL VITÓN, ISABEL AYUCAR, VICKY LAGOS, ÁNGEL ALCÁZAR, JEANINNE MESTRE

 



Dirección: JUANJO GRANDA



Sinopsis:

Lo que he llamado "mi teatro en clave de brevedad" cuenta con una muy larga lista de títulos que, atendiendo a exigencias tradicionales del público español, no son fáciles de representar. O no lo han sido hasta ahora, que comienza a expresarse un espíritu más impaciente y dinámico en el modo de entender el teatro. A mí, el buen teatro breve siempre me atrajo. En Francia se creó una verdadera tradición mantenida por el "Grand Guignol", de obras de un acto, suficientemente impactantes, agrupadas en dos o tres, que formaban siempre un espectáculo pletórico, variado y muy del gusto popular. Obras de intriga, de terror, que tanto influyeron al propio Valle Inclán, el cual ilustró tal influencia con la invención de sus "esperpentos". Exceptuando tres o cuatro, entre las que cuenta La vida calavera - sainetillo gracioso, pero bien poco trascendente - mis obras en un acto hubieran podido desarrollarse en dos o tres. No tienen demasiado en cuenta que el teatro breve ha de ser necesariamente cómico y frívolo, sino que también puede ser reflexivo y profundo cuando pueda y quiera. Caperucita y el otro presenta a su modo un caso no poco habitual de mujer neurótica, insatisfecha, contradictoria, psíquicamente ninfómana e infiel, que altera y aún hace enloquecer a los hombres, que representa - a mi modo de ver - una suerte de feminidad corrupta, algo que existe, algo que es un fenómeno más entre los muchos aspectos que ofrece la feminidad. El "eterno femenino" guarda entre sus tesoros este esquema primario de la "mujer fatal" Caperucita y el otro es un drama, con todo su aspecto de liviandad bien apoyada en el famoso cuento de Perrault. También Te quiero, zorra gravita sobre la idea de que las formas que adopta la sexualidad no se ciñen casi nunca al canon de comportamiento impuesto por una sociedad y permanecen secretas y privadas, reflejándose en ellas lo más genuino de nuestro ser. Muchas veces las anima una necesidad de trasgresión, nacida de represiones e interdictos sufridos por el individuo -idea que enuncia claramente La vida calavera - o por su genética programación. Como viejo sufridor de teatro, pienso que algunas importantes reflexiones más vale hacerlas con humor, el humor de la farsa o del vodevil. Así parece que, paradójicamente, adquieren más relieve, se insertan en nosotros con más precisión. Esa pobre de Zoé de Gignon es una buena chica, cuyo más abominable "defecto" seduce a su amante Villier. ¿Qué puede haber de escandaloso en esto? Y, sin embargo, nuestra sociedad puritana se escandaliza, aún sin querer, mediatizados por una moral agresiva, de unificación de todos los seres en un ideal de hombre o de mujer; que nunca llega a consumarse estrictamente. Pero lo que menos puede negarse es nuestra "animalidad" de fondo y ya resulta un prodigio humano que esa animalidad nos catapulte hacia paraísos que son pura manifestación de amor; sentidos y vividos por la mente y por el corazón. Con ese pie será la animalidad, el amor humano se eleva hacia regiones psíquicas y metafísicas que "no conoce" el animal. Siempre entendí que el teatro, sea breve o largo, necesita expresar como sea la enorme complejidad del ser humano, cómica o dramáticamente. El teatro es espejo de la sociedad y es una redundancia y un tópico en los que reside una verdad sin controversia. Estas "historia para enrojecer" son más historias por reflexionar; después de hacerle un juego de cosquillas a nuestra moral. ¿Por qué las tres comedias suceden en un pasado? Por la necesidad de travestir y enfatizar cosas que, en verdad, son muy comunes y cotidianas, por probar también que son de todos los tiempos, por simple necesidad de teatralizar, de jugar al revival, de degustar su transposición. Las obras clásicas se actualizan y las modernas se historizan, porque el teatro es esto. El espejo es también espejo de nuestro disfraz, aunque nunca nos engañemos. El teatro hay que hacerlo con ilusión transformadora y extrañante. Esta creo que es la razón por la que Lobas y zorras se viste de época. Y porque también la historia próxima o lejana de nuestras costumbres y prejuicios, el teatro la debe mostrar y complacerse en ello, pues como espejo que lo refleja todo, se puede tomar la libertad de reflejar todo el proceso evolutivo del ser humano, La Historia en su latitud y profundidad, sin ningún tipo de restricciones.

Francisco Nieva

 

Ficha Tecnica:

(por orden de intervención)
LA VIDA CALAVERA
Rubián de Leonis ABEL VITÓN
La bella Coconito ISABEL AYUCAR
Radisela de Torchón VICKY LAGOS
Lopoldis de Covián ÁNGEL ALCÁZAR
CAPERUCITA Y EL OTRO
Caperucita (Maltilde, Gladis) JEANINNE MESTRE
Alex ABEL VITÓN
El Lobo (Roger) ÁNGEL ALCÁZAR
La criada ISABEL AYUCAR
Lady Amelia VICKY LAGOS
TE QUIERO ZORRA
Anaís Laparesse ISABEL AYUCAR
Zoé de Grignon JEANINNE MESTRE
Hugues Víllier de Gastonneaux ÁNGEL ALCÁZAR

FICHA TÉCNICA
Realización escenográfica TROTTI Y ASOCIADOS
Realización de vestuario CORNEJO
Atrezzo MATEOS
Armas ROASA
Trucaje GERARDO Y TONI
Estudio grabación TRACK
Ingeniero de sonido JOSÉ PEÑA
Músicos
Piano LILIAN CASTILLO
Fagot CLAUDIO NUGHES
Clarinete JUAN CARLOS FELIPE
Diseño gráfico ESTUDIOS PÉREZ-ENCISO
Fotografías CHICHO
Ayudante vestuario JOAQUÍN MONTUL
Maquinista JESÚS PECHARREN
Luces LUIS PERDI
Gerente SUSI ARIAS
Diseño producción ABEL VITÓN
Producción GEOGRAFÍAS TEATRO
Distribución BARBOTEGI (Concha Busto)

FICHA ARTÍSTICA
Coreografía BLANCA CALVO
Música MANUEL BALBOA
Peluquería y maquillaje AGUSTÍN CAVIEDES
Escenografía GERARDO TROTTI
Diseño de luces JUANJO GRANDA
Vestuario SONIA GRANDE