19/11/2000 - 00:00 h.

TEATRO ARNICHES

TEATRO DE LA RIBERA

presenta:

LA MIRADA

Autor: Yolanda Pallín

Con:

primera parte
Hombre mayor: Pedro Rebollo
Mujer joven: Silvia García de Pé
segunda parte
Hombre joven: Rubén Gracia
Mujer mayor: Pilar Laveaga

 



Dirección: Pilar Laveaga



Sinopsis:

Y de repente…una mirada Tralará, tralará. Iba él por el bosque ajeno a todo. Día tantos del tal y plof, apareció Caperucita. Tan alta. Tan espigada. Tan crocanti. ¿Qué podía él hacer? A ustedes que pasan sus tardes frente al televisor y a ustedes que carecen de prejuicios. ¿Quién soy yo? Yo ¿Y eso qué es? A ustedes, señoras y señores que se saben el cuento de pe a pa. A ustedes pregunto, compatriotas, conciudadanos, amigos. Ya sabemos que un hombre es una multitud de infinitudes. ¿Pero qué es un lobo feroz? Era alta. y ese día, tantos del tal ya digo, aquel del que le habían hablado desde que era cachorro. Y ella le miró. y él la miró a ella. Y ella dijo, tírate el rollo. Y él se lo tiró. Hay muchas variantes del mito. Unos dicen, y no callan, que la chica terminó en la tripa de la abuelita. Otros afirman que para nada, que se fueron a vivir a una comuna grunge y comieron soja deshidratada hasta hartarse. En cualquier caso, fue, parece que fue, una bonita historia de amor. Rara, claro está. Todas las historias de amor son un poco así. Algunas historias de amor ni siquiera lo parecen. Suelen ser las que más molan, dramáticamente hablando, claro está que yo he venido aquí a contarles no sé qué de la cosa dramática ¿no?. Sí eso era. Es que la Caperucita y su chico me ha recordado las palabras de un autor de teatro, maestro de autores de teatro, que me cae fenomenal. Y esas palabras me las dirigió a mí a la salida de un local en el que acabábamos de ver un espectáculo que usaba un texto que yo había escrito. La perífrasis se las trae, ya lo sé, pero al director hay que tenerle respecto. Me dijo, el director no, el autor, que con lo guapa que yo era lo que tenía que hacer era escribir una historia de amor. No lo entendí entonces. Eso suele pasar. (En cualquier caso no he mandado una foto mía para que se mantenga la duda metódica y no cunda el pánico. Eso tiene de bueno ser autor. Nadie tiene porqué saber qué cara tienes y lo normal es que así salgas ganando). Cuando empecé a escribir La mirada, no caí en lo del amor. Que tonta. Supongo que era verano y lo que me sobraba aquel verano era amor. Eso debió ser. Cuando me di cuenta, recordé aquellas palabras de entonces. ¿Alguien más se daría cuenta?. Caperucita seguirá haciendo rabiar al lobo y viceversa, porque así debe ser. Yo espero escribir algunas historias de amor más, y también de policías y ladrones, de romanos, de maris angustiadas y confundidas, de sádicos. Sí, de sádicos sobre todo, que me ponen mucho. Solo confío en que del otro lado haya alguien que las entienda y las comparta, porque estamos fabricados de las miradas de los demás. Y si lo que queremos hacer es teatro, entonces no quiero ni contarles. Yolanda Pallín.
 

Ficha Tecnica:

Edición imágenes video: Gabriel Orte
Iluminación: J.r. Bergua-Embocadura
Escenografía vestuario: Pilar Laveaga
Realización: Tomás Ruata M. Escorihuela
Música: Ennio Morricone Phillip Glass
Coreografía: Carlos Blanco

 





Duración: 75 minutos