24/11/2000 - 00:00 h.

I.E.S. «FIGUERAS PACHECO»

ATALAYA

presenta:

EXILIADAS (CANTATA PARA UN SIGLO)

Autor: Borja Ortiz de Gondra

Con:

ACTORES
Jerónimo Arenal
Joaquín Galán
María Martínez de Tejada
Marga Reyes
Charo Soto
Sorio Téllez

PERSONAJES
Danaides, mujeres silenciadas, bolcheviques, cabareteras, espartaquistas, pequeñoburguesas, milicianas, deportadas, erinias, inmigrantes, maquinizadas, Barqueros de Caronte, señor de la guerra, cronista, burgués, perro del orden, deportados homosexuales, yuppi, skinheads.



Dirección: Ricardo Iniesta



Sinopsis:

“Las Danaides” tragedia de Esquilo, es una de las primeras de las que tenemos noticia. Cuenta la historia de las 50 hijas del Rey Danaos, que vivían en Africa hasta que los 50 príncipes de Egipto, sus primos, decidieron contraer matrimonio incestuoso con ellas. Las Danaides, huyendo de la violencia que quieren imponerles, emprenden entonces un arriesgado viaje a través del Mediterráneo, hasta alcanzar Grecia; allí recaban en la ciudad de Argos, con cuyo rey están vagamente emparentadas, en busca de asilo. Esta imagen de cincuenta mujeres huyendo de su patria, navegando a la deriva por el mar, que es una de las primeras que no ofrezca la tragedia griega, parece ser una de las más repetitivas de la historia europea, y su último avatar lo acabamos de ver en los periódicos hace dos días, cuando estamos a punto de pasar la página del siglo XX. Su fuerza evocadora y su obstinada persistencia están en la base del texto, que se va construyendo sobre la idea recurrente de mujeres que huyen, mujeres que buscan, mujeres que pierden todo y vuelven a empezar, mujeres quienes no queda ni su identidad. Porque el siglo XX, nos dicen las estadísticas, habrá sido el siglo de las migraciones, de los grandes exilios. Basta mirar las cifras de los emigrados políticos y sociales, de los desterrados y de los “trasterrados” para sentir vértigo. ¿Cuántos millones de seres humanos se han visto obligados a decir, como María Casares, “Mi patria es el exilio”? ¿Cuántos han sentido que “Allí donde estén los míos, ese es mi sitio”?. Pero también ha sido el siglo del “mal radical”, de los campos de concentración y la eliminación sistemática de la alteridad, de la negación del otro en su propia condición de “ser distinto”. A los exiliados se les unen los silenciados y los olvidados: en una palabra, los expulsados del recuerdo colectivo, cuyos fantasmas luchan por sobrevivir en un pasado que les niega la existencia, gritándonos sin cesar: “no permitáis que nos extirpen de la memoria, porque vuestro olvido será nuestra desaparición en la nada”. A ello responde otra de las líneas de la obra: la reclamación continua de una identidad, la afirmación del propio ser ignorado, en combate continuo contra la “verdad oficial”. Otro hilo que recorre sutilmente el texto: las grandes utopías y las grandes mentiras, la revolución fracasada, traicionada, incumplida. El sueño de una humanidad nueva, de un sistema más justo, que tantas esperanzas suscitó a principios de siglo, ¿cómo pudo acabar en una orgía de represión, sangre y miseria? ¿nada hay que lo sustituya ya? ¿acaso la pregunta no sigue siendo hoy, como ayer, qué hacer? Estos son los ejes temáticos de una dramaturgia que ha ido retroalimentándose con cada propuesta de los actores y el director, las cuales a su vez parten de búsquedas propuestas por el autor. En suma: un proceso en espiral en el cual los intérpretes escriben con el cuerpo y el dramaturgo escenifica desde la escritura. En el texto que así va surgiendo, no tratamos de reconstruir el siglo XX, ni de hacer una cronología exacta, sino de iniciar un viaje poético por algunos de sus interrogantes, a través de los laberintos de la memoria de un grupo de modernas Danaides: mujeres exiliadas, silenciadas, olvidadas, hoy como ayer, como siempre. La tragedia de Esquilo nos cuenta que la 50 Danaides, obligadas finalmente a desposar por la fuerza a los 50 Egipcios, mataron a éstos en sus noches de bodas. Todas menos una, Hipermestra, que por el deseo de ser madre mezcló su sangre con un extranjero. De esta pareja antitética descenderá toda la casa real de Argos, es decir, los primeros europeos. El mito griego, ambiguo siempre, parece dejar entender que sólo de la mezcla de contrarios y de la aceptación del Otro, aun a través de la violencia, nace el futuro. Seguramente, también el nuestro.
Borja Ortiz de Gondra

 

Ficha Tecnica:

Composición musical: Inmaculada Almendral
Otros temas musicales: Hans Eisler, Mikel Laboa y G. Petrovic
Coros y voces: Esperanza Abad
Grabación musical: Estudio ZECA
Espacio escénico: Ricardo Iniesta
Vestuario: Carmen Giles
Utilería: Jesús Morgollón
Fotografía: Luis Castilla y Moisés Robles
Iluminación: Miguel Franco
Sonido: Moisés Robles
Técnico de montaje: Agustín Gómez

Directora de producción: Fátima Herrero
Distribución: Sonia Martín
Secretaría: Patricia Garzón
Ayudante de dirección: Elena Redondo

En el espectáculo se incluyen cuatro pequeños párrafos no escritos por Borja Ortiz, sino por Maiakovski, Heiner Müller, Pablo Neruda (con su voz en off) y V. Pliestakia.

 





Duración: 85 minutos