09/11/2014 - 00:00 h.

CENTRO CULTURAL «LAS CIGARRERAS»

TEATRO DEL ASTILLERO

presenta:

EL PROCEDIMIENTO

Autor: Raúl Hernández Garrido

Con:

CHEMA RUIZ y DANIEL MARTOS



Dirección: LUIS MIGUEL GONZÁLEZ CRUZ



Sinopsis:

LA ESENCIA DEL TEATRO Por Raúl Hernández Garrido, dramaturgo Se le atribuye a Tespis ser el primero que introdujo en escena al actor de forma aislada, interpretando, fuera de la masa del coro, a un personaje. Esquilo introdujo dos actores en escena. Sófocles, tres. Aristóteles defendía la unidad de acción y recomendaba la unidad de tiempo: como mucho, había que contar el caso en poco más de un día. Otra regla no aristotélica nos hablaba de la unidad de espacio. Así empezó el teatro. Un teatro que luego se ha ido desbordando de personajes, espacios, de tiempos. Podemos viajar por el mundo entero y podemos vivir una eternidad, como el Fausto de Marlowe o Goethe: siempre habrá una obra de teatral posible para recoger estas epopeyas que antes excedían lo escénico. El teatro último parece que reclama la intensidad del teatro clásico, el juego entre dos fuerzas, como mucho tres encima de la escena. La necesidad de volver a esa esencia puede ser una respuesta a la desproporción actual de las grandes puestas en escena. Un autor no tiene derecho a nada sobre la escena, ni siquiera a marcar el sentido de su obra o a elegir muchas veces la forma en que debe desarrollarla. Pero un director de escena podría añadir textos, personajes, animales, canciones, escenografías monstruosas, ya sean fijas o móviles, sin que nadie le objete nada. Una venganza o una posibilidad de renovación para el teatro que se le puede permitir al autor es buscar la esencia. Lo máximo de lo mínimo. Se le permite porque eso hace que el montaje sea pobre. Sin escenografías, sin muchos personajes, sin coros, sin grandes vestuarios… sin ni siquiera música, ¿qué menos se puede pedir? Ya que hay que poner en escena un texto contemporáneo, por lo menos que cueste poco. Pero, ¿qué más se puede pedir que esto?: Dos actores y un espacio vacío… Dos actores enfrentándose, cara a cara, convirtiendo cada palabra que se lanzan el uno al otro en un arma afilada… Dos actores, un drama, ironía, sangre, traiciones, un espacio cerrado en del que no puede escapar el espectador porque algo le obliga a permanecer ahí, lo que se juega entre estos dos personajes dispares monstruosamente relacionados. Protagonista y antagonista. Las viejas funciones del teatro clásico de Esquilo. Electricidad en la escena, representación de la vida, más allá del juego de simulacros. Drama, tragedia. Implicación con el espectador, preguntas, cuestiones imposibles de aplazar, concepciones del mundo que chocan entre sí. Y en el contexto de la obra, temas demasiado actuales. El poder de los medios de comunicación de masas, la conspiración contra el Jefe del Estado con un móvil de significado incierto y un origen desconocido, el secesionismo de grupos nacionalistas, los intereses los grandes grupos de presión, los movimientos espontáneos de indignados, convocados a golpe de redes sociales. ¿Realidad o premonición? O simplemente, ficción. Todo esto es El procedimiento. Pero sobre todo, eso, dos hombres enfrentados en un espacio cerrado. Dos hombres y el espectador. Y la crudeza del drama y la fuerza de la ironía.

Ficha Tecnica:

Iluminación: Miguel Ángel Camacho
Producción y distribución: Vinka Mendieta





Duración: 80 minutos