Muestra

15 voces conversan sobre el legado de la Muestra

Sergi Belbel

Guillermo Heras, todo en todas partes

No puede entenderse la historia del teatro español contemporáneo sin la figura de Guillermo Heras y su labor decidida y constante, sea a través del Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, la Muestra de Teatro Español de Alicante, la coordinación del programa IBERESCENA y también su extenso e intenso trabajo como director y dramaturgo. Le tengo un especial cariño, como tantas compañeras y compañeros, porque seguramente fue la primera persona de la profesión teatral que creyó en mí e hizo todo lo posible para ayudarme de manera decidida y decisiva en mis inicios como dramaturgo y director de escena. La labor que ejerció en la sala Olimpia de Madrid al frente del añorado CNNTE entre los años ochenta y noventa fue absolutamente deslumbrante, a pesar de los batacazos y los latigazos de la crítica (cuando aún existía y era más o menos influyente, qué tiempos aquellos) y, para mí, especialmente, absolutamente determinante. Vistos en perspectiva, aquellos diez años en el teatro Olimpia de Lavapiés representan, sin lugar a dudas, un antes y un después en la historia del teatro español. Gulliermo programaba teatro textual, danza contemporánea, música escénica, performance, fusión de lenguajes, todo tipo de experimentos escénicos y una apuesta firme por la nueva autoría, y todo ello en un espacio público…. Aquello no fue nada fácil de gestionar. Pero era admirable la naturalidad y la convicción profunda con la que Guillermo resistía temporada tras temporada. La Muestra de Alicante fue una especie de extensión de su trabajo en el CNNTE, más concentrado, tanto temporal como temáticamente, mucho menos polémico, pero igualmente trascendente para la nueva dramaturgia, en este caso más decididamente textual, española.

Podría extenderme mucho sobre la repercusión de su labor en el teatro y las artes escénicas, sobre todo si repasáramos todos los espectáculos que ha programado, promovido, ayudado, producido, coproducido, y también todos los cursos de escritura, de dramaturgia, investigación, análisis, etcétera que, junto con sus equipos de profesionales, siempre fantásticos, ha realizado todos estos años, pero seguramente otros lo harán con más competencia y precisión.

Más allá de sus logros en el ámbito profesional, lo que me viene a la mente al pensar en él es su personalidad, su cercanía, su amabilidad, su sonrisa, su inquietud por saber, su interés constante por los demás, su destreza en el arte del diálogo, su mirada siempre atenta y, sobre todo, su habilidad (envidiable) por estar siempre y en todo momento en todas partes. Guillermo parece tener el don de la ubicuidad. Es, sin duda, una de las personas de teatro que puedo encontrarme de manera natural en todas las ciudades del mundo a las que acudo (de vez en cuando) a impartir un curso, ver un estreno o simplemente ver teatro o incluso estar allí de paso. Y si no me lo encuentro, da igual, su presencia aún se percibe, porque él ya ha estado ahí antes. Y ha dejado una huella indeleble de tal magnitud que es imposible ignorarla. Hace poco vi una maravillosa película de título rimbombante (“Everything Everywhere All at Once”) y ahora pienso que dicho título podría aplicarse perfectamente a lo que Guillermo ha supuesto para muchos de nosotros y también para la dramaturgia española contemporánea: todo en todas partes al mismo tiempo. Tanto el Guillermo Heras director, como el dramaturgo, el programador, el promotor, el pedagogo, el analista… o el amigo, es decir, el ser humano maravilloso que es.

¡Gracias y felicidades por everything everywhere, Guillermo!