Muestra

15 voces conversan sobre la autoría del mañana​

Qy Bazo

¿Sobrevivir o sobre vivir?

“El Teatro se muere, el Teatro se muere…” La de veces que habremos escuchado, incluso por boca nuestra, este lamento que de tanto repetirlo ha devenido en muletilla casi desprovista de cualquier connotación trágica (y sustituida por una cierta resignación). “Ahora sí que sí…” dijeron cuando el progreso nos deslumbró con la tecnología 3D de Avatar (ya, pero es que el teatro también es en 3D, oiga). “Ahora sí que sí…” repitieron con el estallido de las plataformas en streaming, que amenazaba con dejarnos sin tiempo para consumir semejante tsunami de contenidos. “Ahora sí que sí…” dijeron cuando se desató el horror pandémico, que nos encerró en nuestras casas y vació los patios de butacas.

Y sin embargo…

…cuando todo aquello pasó, o hicimos como que había pasado, el Teatro seguía allí. Haciendo exactamente lo que lleva haciendo durante más de dos mil años: sobrevivir. Las salas abrieron de nuevo sus puertas a un público ávido de esa escucha atenta que solo ocurre cuando los cuerpos se encuentran para compartir un mismo espacio, donde todo es posible.

A pesar de todo.

Porque eso es lo que significa sobrevivir en Teatro. Seguir ahí, a pesar de todas las muertes anunciadas. A pesar de las crisis endémicas y sistémicas. A pesar de la vulnerabilidad de un sector que, aunque forma parte del tejido cultural y económico de un país, sigue arrinconado en una pequeña balda junto a los libros de autoayuda en las estanterías de las grandes (sic) librerías.

El talento, dedicación y compromiso de tantas y tantos profesionales de las artes escénicas ha sido capaz de convertir la supervivencia y la precariedad en Arte. Pero ¿es esa la característica esencial del Teatro? Y más importante aún: ¿es esa la brújula que ha de orientar los pasos del Teatro que está por venir? Nuestra respuesta es un rotundo y nada quijotesco “NO”. Porque, aunque esté hecho por supervivientes, el Teatro no va de sobrevivir, sino sobre vivir. Desde su nacimiento en tiempos del mito el Teatro nos ha interpelado acerca de las dudas, las grandezas y miserias que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, tanto individual como colectiva. Así que, cuando nos preguntan qué Teatro soñamos para el futuro, nosotros respondemos: el mismo que nos ha traído hasta aquí. Un Teatro que no se conforma ni quiere que nos conformemos con sobrevivir. Sino que nos obliga a plantearnos ¿en qué mundo queremos sobrevivir? La misma pregunta que viaja de Esquilo a Schimmelpfennig, de Lope a Mayorga… y más allá. Porque bajo ella tiene cabida todo el Teatro que está por soñar.