Muestra

15 voces conversan sobre el legado de la Muestra

Juan Mayorga

¿Cuánto debemos los autores españoles a Guillermo Heras?

Los autores españoles de varias generaciones tenemos la fortuna de haber sido contemporáneos de Guillermo Heras. Pocas personas han ayudado tanto a los que en España escriben para el teatro; quizá ninguna se haya esforzado más que él en comprender nuestro trabajo y en difundirlo.

Ese esfuerzo, que se ha desplegado en muchos ámbitos, lo ha hecho con especial intensidad en la Muestra de Autores de Alicante. En la cual Guillermo ha construido no solo un importante espacio de exhibición de la escritura teatral española, sino también un sitio de reunión donde los autores hemos podido entrar en diálogo con nuestros colegas y con compañeros de otros oficios teatrales, además de con críticos, estudiosos, editores y traductores. La Muestra ha sido, desde luego, útil a los autores españoles, y sin duda ha servido para que nuestro trabajo sea más conocido y respetado.

Guillermo ha conducido la Muestra, además de desde el amor al teatro español y desde el conocimiento de sus tradiciones, desde una mirada crítica comprometida con su tiempo, una inagotable curiosidad y un talante antidogmático siempre hospitalario a las preguntas de otros. Basta revisar las programaciones de Alicante para encontrar una enorme diversidad en los asuntos tratados y en las formas en que esos asuntos llegaban a escenario.

En el carácter de la Muestra reconocemos el de quien ha sido uno de los mayores agitadores del teatro español de las últimas décadas. La influencia de Guillermo sobre este no puede reducirse a la que declaran los espectadores de sus montajes. También le son deudores muchos otros que se han beneficiado de la onda expansiva de un tenaz trabajo que con muy distintas acciones ha enriquecido nuestra vida escénica.

Conviene recordar que Guillermo Heras impulsó la Muestra de Alicante después de crear y conducir el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas. Allí, además de dirigir montajes que han quedado en la memoria de quienes pudimos gozarlos -Calderón de Pasolini, Greek de Berkoff, Nosferatu de Nieva…-, ayudó a abrir a la España de la transición las corrientes más renovadoras y acompañó a jóvenes creadores en los que él supo reconocer futuros líderes de nuestro teatro. La Muestra ha recogido y prolongado esas líneas de fuerza. Sin duda hay un vínculo profundo entre el CNNTE y la Muestra de Alicante.

También es importante que Guillermo haya conducido la Muestra al tiempo que se iba afirmando como una figura fundamental en la relación entre los mundos teatrales español y latinoamericano, relación que él ha animado con muchas iniciativas. Nadie conoce ambos mundos con la intimidad con que él lo hace; nadie ha contribuido más que él a que creadores de ambas orillas trabajemos juntos. De ahí que la autoría española deba buena parte de su proyección en América al trabajo de Guillermo. Hay también, sí, un vínculo profundo entre la Muestra de Alicante y los escenarios americanos.

Los autores españoles tenemos, en fin, una gran deuda con Guillermo Heras. No añadiré a este recuento lo mucho que yo le debo personalmente como director de puestas en escena de mis obras, como primer editor de mi teatro, como compañero de viaje de aventuras artísticas para mí decisivas. Sí diré algo más importante que todo eso: sé que siempre puedo contar con su amistad. Entre los amigos que me ha dado la vida, Guillermo es de los más leales que he tenido la suerte de encontrar.